Creado al pie del cañón, no en una sala de juntas
Pasé una temporada al teléfono en un operador de telefonía, unas 100 llamadas al día. Las herramientas eran de la prehistoria: para hacer un presupuesto tenía que buscar la factura correcta, abrir un documento de texto donde estaban escritos nuestros precios vigentes, meter los números en la calculadora de Windows y apuntar mis notas en el Bloc de notas. En cada llamada, mientras el cliente esperaba al teléfono.
Así que me hice una pequeña herramienta para hacer mi propio trabajo más rápido: metes los datos del cliente, obtienes el precio correcto y un presupuesto limpio, y listo. Esa fue la primera versión de InstantInvoice.
Más adelante conocí a un intermediario que vende con varios proveedores y le construí la siguiente pieza: metes la situación del cliente y ves al instante la mejor oferta entre todos los proveedores, precio correcto, lista para enviar durante la llamada.
Ese es todo el producto. Existe porque yo viví el problema en primera persona, no porque alguien decidiera vender software.